Hoy se cumplen 42 años del retorno de la democracia a nuestro país, un logro de la enorme lucha del pueblo argentino. Y especialmente de los organismos de Derechos Humanos que, con nuestras queridas Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, jamás cejaron en denunciar el genocidio perpetrado por la última dictadura militar en todos los fueros nacionales e internacionales. Como tampoco cejaron en la búsqueda incansable de nuestrxs 30.000 detenidxs-desaparecidxs, de sus hijxs, de sus nietxs. Una lucha ejemplar y amorosa que le valió a nuestro país el reconocimiento de la comunidad internacional por el respeto a los Derechos Humanos y la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia.
También hoy se cumplen dos años de la asunción de Javier Milei, cuyo gobierno hace gala del negacionismo y la crueldad, llegando incluso a minimizar aquel genocidio atroz. Un gobierno que no duda en reprimir a jubiladxs, personas con discapacidad, perseguir y criminalizar a sindicalistas y referentes en las distintas protestas sociales.
Pero a pesar del contexto adverso, con un parlamento en el que el bloque libertario y sus cómplices han crecido en representación, también hay un movimiento creciente de rechazo popular a las políticas que anuncian y que pretenden imponernos.
Esta democracia que defendemos y hoy evocamos desde la CTA Autónoma Provincia de Santa Fe junto a todo nuestro pueblo, no le da a Milei ninguna licencia social para seguir descargando el ajuste sobre los sectores más postergados ni para profundizar el hambre, la indigencia y el empobrecimiento de millones de compatriotas. Tampoco para impulsar una reforma laboral antiobrera a la medida del poder concentrado, que hará retroceder un siglo a la clase trabajadora, precarizando aún más las condiciones laborales y salariales, y atacando a los sindicatos. Tampoco el resto de las reformas que contiene el paquete que ingresaron al Congreso: la tributaria, la previsional, la modificación de la Ley de Glaciares (para seguir beneficiando al extractivismo y saqueo de nuestros bienes comunes) y del Código Penal (con la eliminación de la figura de femicidio y la baja de la edad de punibilidad para nuestrxs pibxs), y la Ley de Inocencia Fiscal para los grandes evasores de siempre.
También han presentado el proyecto de Ley de Presupuesto 2026, que supone menos recursos para la salud, las universidades y la educación en general, la obra pública, la ciencia, la tecnología y la coparticipación a las provincias; junto a más ajuste a las jubilaciones y a los salarios de las trabajadoras y los trabajadores.
Esta democracia la defendemos y la defenderemos también en las calles, construyendo la más amplia unidad de todos los sectores del campo popular que estén dispuestos a no entregar los derechos que supimos conquistar y que hoy pretenden arrebatarnos. Pero también buscando articular con todos los espacios democráticos del sindicalismo, la producción, las organizaciones sociales, culturales, de derechos humanos, estudiantiles, del feminismo y diversidades, entre tantas, para dar los debates necesarios y construir la alternativa que tanto necesitamos como pueblo.
Ante la propuesta de resignarnos al sacrificio perpetuo de muchxs en beneficio de unos pocos, creemos que hay otra salida, colectiva y popular. Para que la democracia no sea sólo una formalidad, sino que sea fruto de la capacidad de soberanía del pueblo para construir una patria plenamente emancipada.
Por una democracia sin hambre, con tierra, techo y trabajo para todxs. Por memoria, verdad y justicia y por nuestrxs 30.000 compañerxs.





