CTA Santa Fe

Quagliaro: siempre en el lugar de la historia en que debía estar

Se cumplen 13 años de la partida física de Héctor Quagliaro, dirigente de ATE y la CTA, fundador de ANUSATE y referente de la política local y nacional. Su hija, Leticia, recuerda su trayectoria, su legado y su consecuencia en aquello de “vivir como se habla”.

“Abrir” es una palabra clave a la hora de recordar al Colorado, a Héctor Quagliaro. No sólo por su espíritu de pensar en clave colectiva y plural, sino también por convertir todos los espacios en que estaba en “las Naciones Unidas”, donde hubiera lugar para todos y todas. No por nada una de sus frases más recordadas es aquella que decía que, cuando fundaban ANUSATE, estaban “abriendo un cauce para que lo transiten miles de compañeros que aún no conocemos”. Una máxima que marca una historia y un modo de construcción gremial que definió una política para ATE, la CTA y otras organizaciones cercanas.

Yo siempre lo vi ubicado a mi viejo en el lugar de la historia en que debía estar”, reflexionó Leticia Quagliaro, hija del Colorado, quien actualmente es Secretaria de Relaciones Institucionales de la CTA Autónoma provincia de Santa Fe y vicepresidenta de Unidad Popular. Y enumeró: “la resistencia peronista, los Rosariazos, la conquista del gobierno popular, la resistencia en la dictadura, crear una agrupación que no muchos entendían para recuperar ATE, la recuperación de ATE. Además de todo eso fue un personaje gravitante, no sólo en la política de ATE, sino en la política de nuestra ciudad, de nuestra provincia y hasta de la política nacional”.

Sobre la historia de ANUSATE, Leticia recordó que su padre y un gran grupo de compañeros habían sido expulsados de ATE en un Congreso, en un contexto en el que dejar a un militante fuera de la estructura era casi un crimen. “El viejo, que siempre se había criado gremialmente con las agrupaciones, luego del estupor de los primeros tiempos de la dictadura, en que había que esconderse, vio que había que crear una agrupación. Había que salir a recorrer el país, con esta idea que quedó medio inmortalizada: ‘estamos abriendo un cauce para miles de compañeros que aún no conocemos’. Eran un puñadito de compañeros al principio, muchos estaban escondidos, afuera, no querían volver a participar, tenían mucho miedo. Sin embargo se recorrió el país, se juntaron las voluntades necesarias y fue un trabajo prácticamente de hormiga”, rememoró.

“El momento más gráfico que tengo grabado es el día que se gana, con toda esa explosión de compañeros que cortan Avenida Belgrano, con el gremio abierto, que hacía añares que no pasaba, con gente que colmaba el patio y las escaleras, con gremios amigos que habían ido y muchos referentes de la política. Fue el primer gremio recuperado que había quedado en manos de la dictadura, por lo que fue un hecho político sumamente importante en el mundo gremial. Fue una cosa mágica. Verlos ahí a los que habían caminado todo este tiempo: a Víctor (De Gennaro), a Germán (Abdala), a Carlos Custer. Fue un momento cúlmine, extraordinario”, destacó Leticia, que vivió todo ese proceso desde su propio núcleo.

Las centrales sindicales

A principios de los ‘60, ATE era parte de la CGT. Pero ante las múltiples diferencias, se creó la CGT de los Argentinos, de la que también participó Quagliaro. “Dicho por él, la CTA era lo más parecido a la CGT de los Argentinos, excepto por el tema de la afiliación directa, que es revolucionario en la CTA: afiliar trabajadores que no tienen trabajo pero que se conciben trabajadores. Él fue fundador de la CTA y apoyó todo el proceso hasta el final de sus días. Él creía en ese modelo sindical, en la pluralidad de centrales. Decía que la CGT había nacido dividida, así que no había que asustarse”, apuntó Leticia.

Era un ferviente enamorado de la CTA. El punto más alto y último que a él le tocó protagonizar fue la Constituyente Social. Él acompañaba la historia y, luego del menemismo y la irrupción del neoliberalismo en el país, con el nivel de desempleo atroz que dejó, él decía que había que crear una Central que agrupe a quienes están desocupados, a los que tienen laburos informales, a las cooperativas, todas cosas que no son nuevas y en los ‘90 ya existían, aunque no estaban tan organizadas como ahora”, afirmó.

“Él creía profundamente en este modelo sindical. Seguramente hoy haría algunas críticas, diría que nos falta debate y que hay que profundizar los debates. Estaría de acuerdo con el tema de la autonomía pero no con ser indiferentes con lo que pasa en nuestro país. Estaría muy preocupado con la situación política actual y una posible vuelta del neoliberalismo, que sería una catástrofe”, reflexionó su hija.

Una vida siendo consecuente

Para Leticia, la más importante de las frases de su padre es la de ‘vivir como uno habla’. “Eso lo cumplió a rajatabla, a veces exagerado en su austeridad, en su vida casi de asceta, hasta el final”, destacó.

Como conclusión, subrayó algo a lo que él mismo hizo referencia cuando dejó la Seccional Rosario de ATE en manos de otro inolvidable, Jorge Acedo: “no le pudo resolver los problemas a todos los laburantes pero fue consecuente, peleó contra las patronales y puso hasta la última gota de su vida incluso (porque cuando falleció estaba en funciones en el Centro de Jubilados) en construir esta patria que él soñaba: la patria justa, libre y soberana, con más derechos e inclusión, donde en un país hecho de trigo ningún niño se muera de hambre”.

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