CTA Santa Fe

12 de febrero: aniversario del nacimiento de Germán Abdala

“Por sobre todo fui y soy un militante popular. Y siempre he sentido esto como lo que es, un acto de entrega permanente”.

Este 12 de febrero Germán Abdala hubiera cumplido 69 años. Sin embargo, se fue tempranamente, en 1993, a sus jóvenes 38. Su vida fue intensa y comprometida: militante peronista; dirigente de ATE, en donde fundó ANUSATE y participó de la gesta por la recuperación del sindicato en 1984; fue diputado nacional; e impulsó el nacimiento de la Central de Trabajadores de la Argentina, aún cuando su enfermedad ya estaba muy avanzada.

Fue uno de los nuestros, tal vez el mejor. En tiempos tan duros, de deterioro de la política y ajuste a la clase trabajadora y al pueblo todo, su historia de luchas y su legado están más vigentes que nunca. Por eso lo recordamos celebrando su vida y su legado, porque Germán Abdala aún nos guía. Seguimos creyendo, como él, que “las utopías son posibles cuando uno demuestra todos los días que va rumbo a ellas”.

Germán Abdala nació el 12 de febrero de 1955 en Santa Teresita, un pueblo de la costa bonaerense, donde vivió hasta que se fue a hacer el secundario en Buenos Aires. Desde esa época ya militaba dentro del peronismo. Durante ese tiempo formó parte de la agrupación político-sindical “Amado Olmos”, dirigida por los sindicalistas Sebastián Borro, Héctor Quagliaro, Julio Guillán y Avelino Fernández. Allí se cruzó con Víctor de Gennaro, iniciando una amistad que duró toda su vida.

Comenzó a trabajar como pintor en los Talleres de Minería del Estado en 1975, donde inició la militancia gremial en la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), aunque durante la dictadura cívico-militar tuvo que asumir un perfil más clandestino. En ese contexto, ATE era dirigido por Juan Horvath, quien era colaboracionista con la Junta Militar. Por ello, muchos de los cuadros gremiales perseguidos durante el proceso se reorganizaron en la Agrupación Nacional Unidad y Solidaridad de ATE (ANUSATE). La máxima referencia aglutinadora de aquel grupo fue Héctor Quagliaro, militante de ATE Rosario.

Este grupo encaró una silenciosa pero imponente labor militante durante los años de la dictadura, que los llevó a la conducción del gremio en 1984 ganándole por los votos a Juan Horvath, tras la recuperación de la democracia. Germán fue electo Secretario General de ATE Capital, con un rotundo acompañamiento de los afiliados y las afiliadas.

Su labor gremial en aquellos años lo consolidó como una figura política dentro del movimiento en el cual continuó militando, el peronismo. Dentro de las acaloradas discusiones que tuvo dicho movimiento en la década de 1980 Germán, junto a Chacho Álvarez, Pipi Bilancieri y tantos otros, conformaron el Movimiento de Renovación Peronista (MRP) que acompañó a Antonio Cafiero. Tras las internas, y de cara a las elecciones de 1989, el peronismo se encuadró detrás de la figura de Menem. Con la contundente elección que hizo el peronismo, Germán ingresó al Congreso Nacional como diputado por la Ciudad de Buenos Aires.

Su rol parlamentario se destacó por la aprobación de la Ley de Convenciones Colectivas para trabajadores del Estado (conocida como “Ley Abdala”), lo que fue posteriormente el convenio 214/08. Con la política neoliberal implementada por Menem, como las privatizaciones y los despidos en el marco de la reforma del Estado, y principalmente tras los indultos a los genocidas de la última dictadura cívico-militar, Germán y otros diputados nacionales justicialistas decidieron separarse del bloque y conformar el “Grupo de los Ocho”.

Ya por entonces Germán sufría los golpes del cáncer. A pesar de esa enfermedad, continuó con su compromiso en defensa de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras. En pleno contexto neoliberal, y observando la complicidad de gran parte de los gremios de la CGT para con las políticas del gobierno, impulsó la creación del Congreso de Trabajadores Argentinos, que tras su muerte se convirtió en Central de Trabajadores de la Argentina (CTA). El 14 de noviembre de 1992 participó en Parque Sarmiento de su congreso fundacional. Hubo un momento de emoción cuando la concurrencia comenzó a gritar y aplaudir mientras Germán se abría paso entre el resonar de los bombos, en su silla de ruedas empujado por su esposa. Un solo clamor resonaba en el estadio: “Olé, olé olé, olé, Germán, Germán”.

Abdala murió el 13 de julio de 1993, a los 38 años. Sus cenizas fueron entregadas al mar de su Santa Teresita natal.

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